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Lisboa, dulce y melancólica
Un recorrido por la fascinante capital portuguesa, Entre monumentos, plazas y magníficos edificios. El colorido de sus históricos barrios, los reductos Del fado y las huellas de un pasado glorioso.
PorJosefina Mol. ESPECIAL PARA CLARIN 20/02/11


Alfama. El barrio más antiguo de la ciudad de Lisboa, fuente de inspiración de músicos y poetas.

Calles angostas que cruzan como sorpresas. Adoquines y pendientes, hacia arriba y hacia abajo. Techos rojos y traqueteo de tranvías. Y cerca de todo, el río Tajo –o Tejo, como lo llaman aquí– con su generoso estuario, y claro, el rumoroso mar. En Lisboa, como escribió Fernando Pessoa, “hombres, casas, piedras, letreros y cielo, somos una gran multitud amiga”. Y eso es lo que se respira en la plácida, antigua y bella capital de Portugal.
Esta es una de las pocas capitales europeas con río y mar, en la que el viajero no podrá abstraerse de su impresionante arquitectura, producto de siglos de historia y arte, que fueron plasmados en una diversidad de estructuras como plazas, castillos, iglesias y cientos de monumentos.

En esa urdimbre, el legendario tranvía es algo más que una atracción turística; es, por cierto, uno de los transportes más eficientes de la ciudad. Sus rutas establecidas marcan recorridos atractivos para los visitantes, pues a bordo de estos modernos tranvías se pueden recorrer los históricos barrios. Pero también es una ciudad muy cómoda para caminar.

Lisboa es una de las ciudades más bellas de Europa. Y en eso, mucho tiene que ver la música que la identifica: el nostálgico fado; el más genuino representante de la música popular de Portugal. El barrio de Alfama es el lugar a recorrer para los amantes del fado. “Vive en una calle de Alfama/ y la llaman madrugada/ pero ella, de tan alocada/ ni sabe cómo se llama”, le cantaba al barrio Amalia Rodríguez, la reina del fado. Algunos de los mejores reductos para escuchar fado: O Forcado, Café Luso, Casa do Fado, A Baiuca, A Severa y Adega Mesquita, entre otros tantos.

Influencias culturales

Los primeros pobladores de Lisboa fueron los fenicios, quienes la bautizaron Allis Ubbo, que significa “Puerto encantado”. Luego llegaron aventureros griegos y cartagineses. Pero a los portugueses les fascina la leyenda que dice que Lisboa fue fundada por Ulises, en su largo derrotero entre Troya y su patria, la amada Itaca. En épocas posteriores la cultivaron los romanos y tras la caída del Imperio, llegaron alanos, suevos y visigodos, quienes ocuparon la ciudad hasta que los musulmanes la conquistaron en el siglo VIII.
Tanta historia debía quedar registrada en sus calles, sus edificaciones, sus templos, y algo de eso se respira en la antigua Lisboa que en 1147 pasó a manos cristianas, y que a finales de 1400 se convirtió en el bastión de la ruta marítima hacia la India, con lo que alcanzó su etapa de mayor esplendor.
En esa época de gran desarrollo económico, y convertida ya en imperio colonial, Portugal desplegó el estilo manuelino (corriente estética que se desarrolló en el reinado de Manuel I de Portugal entre 1495 y 1521), cuya arquitectura dejó marcas en todo el territorio. Por doquier el visitante se tropieza con bellos decorados en azulejos –reveladores de la herencia cultural de la dominación árabe–, a lo que se suma la gran preponderancia de la mayólica italiana.

Barrios legendarios

Como en todas las ciudades antiguas, Lisboa ofrece cantidad de rincones tan bellos y misteriosos, que sería imposible registrarlos en una guía turística; por eso, el mejor consejo es recorrerla y descubrir con los propios ojos.
El barrio de Alfama es una de las esencias de Lisboa; un pueblo inmerso en la capital de una nación donde todos se conocen y se saludan. José Saramago se declaraba un enamorado del barrio y aconsejaba perderse por sus “callejones inquietantes”. Sus calles estrechas son encantadoras y las casas apretadas bajan desde una de las siete colinas verdes y parecen hundirse en un mar salpicado de barcos de pescadores. Las calles de Alfama están protegidas por santos a los que se puede descubrir en pequeños paneles colocados a la entrada de las casas. Ellos son los que dan aliento para seguir caminando por esas calles que suben y bajan.
Reconstruido después del terremoto del 1755, La Baixa es el barrio más céntrico. De estilo clásico, tiene calles geométricas y fachadas cubiertas de azulejos. Desde la Plaza de Comercio, un espacio abierto que da al río Tajo, pasando por el arco que da a la rua Augusta, se puede tomar el tranvía que va al Castelo.
Antes, es recomendable visitar la Catedral Sé. Este templo, mezcla de arquitectura gótica y románica, tiene aspecto de edificio defensivo. Lo curioso es que sus muros se levantaron sobre una antigua mezquita. De la parte superior de las torres gemelas se tiene una panorámica imperdible de la serena Lisboa.
El Chado o Barrio Alto es un vecindario del siglo XVI, de aspecto melancólico, rozando el romanticismo. Sus fachadas de azulejos cuentan pequeñas historias y las calles se empinan como desafíos. Bien lo valen; desde las alturas se respira el mar y se consiguen las mejores vistas para fotografías inolvidables. La Casa del pintor Ferreira das Tabuletas, uno de los artistas de azulejos más representativos del siglo XIX, es hoy un museo muy visitado. Conocido por haber iniciado su carrera artística pintando tabuletas (tablillas o placas con indicaciones de interés público), Ferreira vivió en un edificio de azulejos en una gama de colores entre el sepia y el amarillo, con un frontón triangular y el ojo de la providencia acompañado por la estrella de cinco puntas. Flanqueando las ventanas centrales del edificio, alineadas en vertical, hay seis figuras alegóricas en hornacinas, vestidas con atuendos de la época clásica, que representan la ciencia, la agricultura, la industria y el comercio; y dos elementos naturales como la tierra y el agua.

La colina más alta

En la cima de la mayor colina de la ciudad está el Castelo de Sao Jorge, del siglo VI. Además de apreciar su belleza, el visitante disfrutará del movimiento del río, de los delicados puentes y de las colinas que asoman como una promesa.
Si el cansancio sorprende en las cercanías de la Plaza de Rossio (ver Imperdible 1) nada mejor que gratificarse en esa animada zona de la ciudad con el típico bica, un café fuerte. En las mesas de los bares, sembradas en las veredas, dejan pasar las horas los vecinos, los paseantes y los peregrinos.
La Plaza de Comercio, sirve de eje a la hora de elegir posibles itinerarios, como el que corre paralelo al río, rumbo a la zona de Belém. En ese recorrido, la primera parada es el renacido mercado da Ribeira que, tras su última restauración, se ha convertido en un espacio multifunción.
En la planta baja abundan los puestos de frutas y verduras; y en la alta, tiendas modernas de artesanías, en sintonía con el espíritu del barrio de al lado: Santos Design District, el más fashion de toda la ciudad.
Río abajo, donde el Tajo se funde con el mar, asoma el barrio de Belem, que concentra, en un reducido espacio, algunos de los monumentos más importantes de Lisboa.
El monasterio Los Jerónimos de Belem está considerado una joya arquitectónica. La decoración exterior está adornada por piedra, tiene amplias galerías abiertas y torres de vigilancia en estilo arábigo. Allí se puede admirar la cruz de la orden de Cristo y elementos naturalistas, características del estilo manuelino.
La estructura está formada por la torre y el baluarte. En los ángulos del piso inferior de ambos sobresalen torrecillas cilíndricas coronadas por cúpulas con forma de gajos de naranja y decoradas en cantería de piedra.
Muy cerca del monasterio se erige Pasteis de Belem, un monumento a la pastelería donde también sirven café. Allí se encuentran los deliciosos pasteles de Belem recién hechos. Los ofrecen calentitos; irresistibles.

Rincones de arte

En el barrio de Santos, los últimos jueves de cada mes reluce la creatividad y la originalidad. Las escuelas de diseño ocupan un lugar destacado; los alumnos tienen la posibilidad de mostrar sus trabajos en las diversas tiendas: piezas únicas de diseño, a precios especiales. Al final de la tarde, en el teatro A Barraca se puede tomar un aperitivo al son del fado.
Lisboa ofrece una variada oferta de museos. Las siempre sorprendentes colecciones de arte Oriental, que proceden de Egipto o Siria, la espada del conquistador Vasco de Gama y el hidroavión que hizo la primera travesía sobre el océano Atlántico, son solo algunos de estos atractivos.
En la Fundación Calouste Gubelkian, en el Parque de Santa Gertrudes, se pueden contemplar unas 1.000 piezas de las 6.000 que componen la colección: arte egipcio, grecorromano, islámico, chino y japonés. Además, obras de pintores como Rembrandt, Rubens, Hubert Robert, Edouard Manet y Edgar Degas, entre otros. Además del Museo Nacional de Arte Antiguo, Lisboa ofrece algunas curiosidades como el Museo de Carruajes, el Museo del Azulejo o el Museo de la Marina. Y en la Baixa, bajando por la peatonal Rua Augusta, hay un rincón artístico de vanguardia.
Hacia la Plaza de Comercio, el tranvía 15E, que va hacia Belem, conduce hasta el edificio Transboavista VPF donde hay exposiciones de arte contemporáneo, performances y video instalaciones en forma permanente. También en el Centro cultural de Belem, frente a la Praca do Imperio, brilla el arte contemporáneo. El Museo Berardo muestra las mejores expresiones de las vanguardias portuguesas con piezas de Bacon y Warhol, entre otros.
Desde la remodelación de los antiguos muelles, junto al Puente 25 de Abril, la noche de Lisboa ha cambiado. Antaño algo provinciana y aburrida, hoy ofrece una gran movida, con restaurantes y locales de copas, abiertos hasta la madrugada.
Muchos restaurantes con terrazas al aire libre miran hacia un pequeño y coqueto puerto deportivo. También hay varios boliches que invaden el aire con su música, todos abiertos hasta esos amaneceres de ensueño que cada día despiertan al milagro de esta ciudad.
Melancólica, mágica, inolvidable. Así es Lisboa.

Sintra, un mágico pueblo entre las serranías
Clarin 19/02/11




De cuento. El Palacio Nacional Da Pena, un ícono de la bella Sintra.

Habrá que prestarle atención al hombre, que algo sabía de su país. En su libro “Viaje a Portugal”, José Saramago escribió: “Todos los caminos conducen a Sintra. El viajante baja los peldaños irregulares que se embreñan en la mata, las alamedas profundas, y entra en el reino del silencio”. La pequeña ciudad de 400 mil habitantes –que durante siglos fue elegida como lugar de veraneo de los monarcas que gobernaron el país– está a sólo 30 kilómetros de Lisboa. Un buen punto de partida de la recorrida por la ciudad es el Castelo dos Mouros, situado en una de las cumbres de la Serra de Sintra y a tres kilómetros del centro histórico de la ciudad. Esta construcción medieval fue realizada por los árabes en los siglos VIII y IX, durante la invasión de la península ibérica. Aún hoy se pueden ver vestigios de aquella época, como portones románicos y frescos. Desde ese castillo rodeado de un macizo rocoso, se obtienen las panorámicas más privilegiadas de la ciudad y hasta del Atlántico. Otro de los puntos altos de la visita a Sintra –quizá la verdadera joyita de la ciudad– es el Palacio Nacional da Pena. Esta majestuosa construcción asentada sobre peñascos tiene una historia particular. Fue construido en 1836 por orden del príncipe de Portugal, Fernando II, quien quedó enamorado del lugar apenas lo vio. El palacio, elegido como una de las Siete Maravillas de Portugal, presenta una mezcla de estilos arquitectónicos, que van desde neogótico al neoislámico, pasando por el neorrenacentista y el colonial. En una tranquila caminata, se pueden recorrer todos los espacios de esta lujosa construcción, las murallas exteriores, el patio de los arcos y la zona palaciega.
Verdadera ciudad emblema de palacios y conventos, la Quinta de la Regualeira –Patrimonio Mundial de la Unesco– es otro de los imperdibles de la ciudad. Con influencias góticas y renacentistas, es una preciosa mansión que impacta. En el palacio se recorren unas cuatro hectáreas de jardines, lagos y grutas. También se puede ver la Capilla de la Santísima Trinidad y bajar a la cripta.
Por último, el Palacio Nacional de Sintra es un buen punto final para el recorrido de cuentos de hadas. Construido en el siglo XVI y con dos grandes chimeneas cónicas como símbolo, el lugar pertenece actualmente al Estado y es sede de las más diversas actividades culturales. Vale la pena recorrer los corredores y la zonas organizadas en torno a los patios y tejados a cuatro aguas.
El excelente final del recorrido puede ser una parada en algunos de los numerosos restaurantes para disfrutar de la gastronomía portuguesa. Al ser un destino de playa, se encuentra una gran variedad de pescados y mariscos frescos. Una especialidad: la caldeirada de merluza. Además, entre los platos tradicionales están el Lechón de Negrais, una delicia crujiente; el cabrito y la ternera asada. Entre los postres típicos se destacan la queijada (pasteles de queso), las nueces de galamares y las compotas. Todo se acompaña con un buen vino de Colares.
También vale la pena visitar el Museo del Juguete, donde se pueden observar desde soldaditos de plomo hasta la siempre rubia Barbie. El lugar es resultado del minucioso trabajo del mimo João Abués Moreira, que recopiló más de 20 mil objetos.
No sólo Saramago elogió la belleza y la exuberancia de Sintra. El poeta Luís de Camões también se inspiró en estas tierras: “Y en las sierras de la Luna conocidas / subyuga la fría Sintra, el duro brazo/ Sintra donde las Náyades escondidas/ En las fuente van huyendo al dulce lazo/ Donde amor las enreda suavemente / En las aguas encendiendo fuego ardiente”.
Habrá que escuchar a los maestros. Y lanzarse a descubrir a la bella y mítica ciudad, llena de palacios, misterios e historias.

Estado de Colegios tomados 2010 BA

En los colegios tomados el año pasado las obras avanzan, pero no estarán listos para el inicio de clases

Lanacion 22-02-11
El patio interno de la escuela Mariano Acosta, que meses atrás estuvo tomada por sus alumnos en reclamo de mejoras edilicias, hoy está vacío. Los pisos de las aulas están rotos. Los baños están descuidados. El techo tiene filtraciones y hay sectores sin pintura; se pueden ver las tablas de madera que lo conforman. Afuera, en la puerta de Urquiza 277, un cartel amarillo con el número de solicitud, el precio y la cantidad de días (540) que va a tardar la obra anticipa el panorama.
Cuando falta menos de una semana para que comiencen las clases en el nivel primario y dos, en el nivel secundario, las obras de infraestructura destinadas a mejorar las condiciones edilicias en las escuelas porteñas están lejos de terminar. En un relevamiento hecho por La Nacion por varios colegios, se observó que si bien las escuelas están en proceso de refacción, no van a estar listas para el inicio del ciclo lectivo.
La Escuela Técnica N° 1 Otto Krause, en Paseo Colón 650, tiene uno de sus patios colmado de escombros. Los trabajos comenzaron en 2009, antes del conflicto, y si bien los alumnos no adhirieron a las tomas, hicieron sentadas para solidarizarse con el resto de los colegios y para que se aceleren los trabajos propios. "Esta es la obra de remodelación más grande que tuvo el ministerio. Se renovó la fachada, se hizo pintura, se arreglaron los pisos, se colocó cielo raso y se pusieron instalaciones eléctricas en todas las aulas", afirmó Ezequiel Oliver, del área de Infraestructura del Ministerio de Educación porteño.
De las dos alas que componen el edificio, una tiene las aulas casi listas y el patio a medio terminar; la otra está en plena remodelación. "La obra va a estar lista en octubre", prometió Ezequiel Oliver. El vicerrector Luis Rodríguez Corti se animó a dudar: "Mientras siga la misma cantidad de obreros puede ser, pero uno nunca sabe qué va a pasar durante el año".
Otro de los colegios visitados fue el Mariano Moreno, ubicado en Rivadavia 3577. Según un grupo de alumnos que estaban rindiendo los exámenes de febrero y que no estuvieron de acuerdo con la toma que hicieron sus compañeros hay muchas cosas por hacer. "No funciona el ascensor para discapacitados, las puertas no tienen picaportes, en invierno casi no funciona la calefacción, las ventanas pueden estar rotas meses y los pisos de arriba tienen agujeros", enumeraron. Hoy se restauran la fachada y la sala de actos, que es donde había más filtraciones. Según fuentes del Ministerio de Educación, la obra va a estar terminada en abril.
En el caso del Sofía B. de Spangemberg, "Lengüitas", en Juncal 3251, que fue tomado por los alumnos, se hizo un muro para separar el patio de la plaza Las Heras y se construyó una rampa de acceso. Según la vicedirectora Liliana García Domínguez, resta que se tapen las goteras del techo, que era lo que pedían los chicos el año pasado.
Los alumnos del Mariano Acosta, que estaban preocupados por la posibilidad de derrumbes en el patio, contaron a La Nacion que recibieron un mail de las autoridades del colegio que decía que estarán cerradas 4 aulas del secundario y 3 del primario por problemas de filtraciones. "Dicen que se van a ir arreglando durante el año, no sabemos qué va a pasar con el resto. Pero por lo menos están arreglando los balcones del patio y la fachada de donde caen escombros", afirmaron.
En las carteleras de los colegios Mariano Acosta y Cerámica 1, en Bulnes 45, hay colgados volantes de las Jornadas Nacionales Néstor Kirchner, el plan del gobierno nacional para pintar 1000 escuelas que empezó la semana pasada y termina hoy.
El patio de la escuela Cerámica 1 fue restaurado, pero falta la galería. Mariano, uno de los preceptores, contó: "Vinieron a hacer una rampa, rompieron la pared, dejaron un hueco y pusieron una especie de mueble. Lo dejaron a medias porque hubo quejas, quedaba antiestético y en este lugar se hacen cortos y se filman películas".

nuevo pabellón en Ciencias Exactas

Para alojar los departamentos de Computación y Ciencias de la Atmósfera
Después de 50 años, proyectan construir un nuevo pabellón en Ciencias Exactas
Dos egresados, el matemático Sebastián Ceria y el arquitecto Rafael Viñoly, donan su participación

Nora Bär
LA NACION Martes 22 de febrero de 2011

El acceso principal vincularía el nuevo edificio con el actual Pabellón I.  / Ceria / ViñolyVer más fotos

Sebastián Ceria, uno de los directores de la empresa de software Axioma, es reconocido como una autoridad en el campo de la "optimización" [la rama de la matemática que intenta dar respuesta a problemas en los que se desea elegir el mejor entre un conjunto de elementos].

Rafael Viñoly dirige una conocida compañía de arquitectos que lleva su nombre (con filiales en Londres, Los Angeles, Abu Dhabi, Dubai y Bahrein) y es el creador de algunos de los edificios más notables del mundo, como el Foro Internacional de Tokio, entre muchos otros.

Si bien sus caminos profesionales son diferentes, tienen algo en común: ambos viven en Nueva York, donde desarrollaron carreras brillantes, y ambos son graduados de la Universidad de Buenos Aires.

El viernes último, Ceria y Viñoly mantuvieron una audiencia con la presidenta Cristina Fernández acompañados por el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, para proponerle la construcción de un nuevo pabellón en la Ciudad Universitaria que albergaría los departamentos de Computación y Ciencias de la Atmósfera, y el Instituto de Cálculo. Viñoly donaría el diseño (calculado en un 4% de la obra) y Ceria, el proyecto, que equivale a unos 150.000 dólares.

"Hace mucho tiempo que vivimos en el extranjero -cuenta Ceria-, pero tanto Rafael como yo pensamos que tenemos una deuda con la universidad en la Argentina. Dado que en Exactas hace mucho tiempo que no se construye y que la computación creció muchísimo en estas décadas, se nos ocurrió la idea de crear un nuevo ámbito que atraiga tanto a los científicos como al público en general. Creemos que será un imán que atraerá a la gente joven para que se forme en esta disciplina."

La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales es el principal centro de formación científica del país. Allí trabaja el 10% de los investigadores del Conicet y obtiene su título (en áreas como la matemática, la física, la química, la biología, la geología, la paleontología, la oceanografía y las ciencias de la atmósfera) el 25% de los doctores de la Argentina.

"El nuevo edificio tendría como motivo el cero y el infinito, que inspiran dos patios interiores que ilustran el poder de crecimiento que brinda la ciencia -afirma el matemático-. Un pabellón adicional permitiría que los chicos vinieran con sus computadoras para interactuar con los docentes de la facultad."

La construcción está planteada en planta baja y un piso, con dos patios abiertos que permiten el vínculo con el exterior. El acceso principal se conectaría con el Pabellón I (donde hoy se cursan las carreras de Física, Matemática y Computación).

El edificio agregaría unos 10.000 m2 a la Facultad de Ciencias Exactas, tendría un diseño de bajo mantenimiento y amigable con el ambiente, e integraría en un mismo ámbito la docencia y la investigación, además de propiciar una fluida colaboración entre la universidad y las industrias.

Lo único que falta determinar, ahora, es qué área del Estado se hará cargo del financiamiento de la obra, cuyo costo se calcula en alrededor de un millón de dólares.

La iniciativa, tan infrecuente por estas latitudes, es destacable. "En esto no nos preocupa ser originales -subraya Ceria-. Ojalá que tengamos muchos imitadores y que este ejemplo se multiplique. No importa el tamaño de la donación, la universidad necesita de todos sus graduados."


9.000 garcas a alta velocidad-

Más de 9000 infracciones por exceso de velocidad
También retuvieron 15 registros en cinco días
La Nacion Martes 22 de febrero de 2011.

Un total de 9002 conductores fueron sancionados con fuertes multas por exceder la velocidad desde el jueves pasado hasta ayer, en los primeros cinco días de entrada en vigor de la nueva legislación que prevé sanciones de entre los 720 y los 7200 pesos a quienes circulen a más de 140 km/h.

De todas maneras, del total de sancionados ninguno sobrepasó el límite de los 140 km/h, por tanto las multas fueron de 240 pesos (por superar la velocidad en menos de 20 km/h en calles y en menos de 40 km/h en avenidas) y de 480 pesos (por superar en más de 20 km/h en calles y de 40 km/h en avenidas).

A la cabeza de las esquinas donde se labraron más actas está la de General Paz y Superí, donde los agentes del Cuerpo de Tránsito labraron la mayoría de las infracciones. Vale consignar que hay trece postas móviles de control de velocidad durante los días hábiles, además de las fotomultas fijas distribuidas en puntos estratégicos de la ciudad.

También se quitaron 15 licencias de conducir por exceder en más de 40 kilómetros la velocidad permitida. Vale apuntar que al infractor le corresponde, además de la multa, la quita de los puntos correspondientes en el sistema de scoring .

"Es muy importante que con esta ley se haya eliminado la discrecionalidad del controlador. Ahora hay un cuadro tarifario claro que se debe aplicar. El controlador determinará si corresponde o no la sanción, pero no el monto de la multa; por tanto no hay un mínimo ni un máximo posible", sostuvo el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro.

La ciudad informó que el jueves pasado se labraron 2443 multas a infractores; el viernes, 2660 multas; el sábado, 1118; anteayer, 818, y ayer, hasta el mediodía, 1963. "Esta medida -continuó Montenegro- se enmarca dentro de las políticas públicas que en materia de Seguridad Vial viene desarrollando la ciudad y se suma a los distintos controles y medidas implementas que le valieron al gobierno porteño una distinción por parte de la Organización Mundial de la Salud por sus buenas prácticas en materia de seguridad vial."

Seguridad vial

Polémica iniciativa del macrismo en la Legislatura
Quieren multar a peatones distraídos
Un proyecto propone que se sancione a quienes crucen la calle utilizando celulares; en 2010 murieron 42 transeúntes en accidentes

Pablo Tomino
LA NACION | Martes 22 de febrero de 2011

Los peatones distraídos podrían ser pasibles de multas en la Capital: quienes crucen la calle hablando por celular, enviando un mensaje de texto o manipulando un objeto de tecnología, como una radio o un i-Pod, en lugar de prestar atención al tránsito serían sancionados.

Así será si prospera un proyecto de ley presentado en la Legislatura porteña por el diputado de Pro Martín Ocampo y que tiene el visto bueno del Poder Ejecutivo local. Con esta norma, el macrismo intenta disminuir el número de accidentes de tránsito en los que están involucrados los peatones, aunque la medida despierta muchas controversias, sobre todo en el arco opositor.

En rigor, la conducta del peatón ya está regulada por el Código de Tránsito porteño (ley 2148), que prevé sanciones especificadas en el Código de Faltas. Si bien en la actualidad se contemplan multas para el que cruce una calle o una avenida por lugares no habilitados o no respete las luces del semáforo, que oscilan entre 30 y 120 pesos, estas sanciones hoy no se aplican.

El proyecto de Ocampo prevé agregar un inciso a la ley existente, que rezaría que "en ningún caso el cruce [de calles] podrá realizarse manipulando teléfonos móviles, radios, equipos de reproducción de música, videos y videojuegos".

"Con este proyecto buscamos evitar la distracción visual del peatón al momento de cruzar la calle y, de esa forma, prevenir accidentes. Queremos concientizar a los peatones sobre la importancia de prestar atención al momento de cruzar una arteria. La sanción sólo apunta a lograr eso y no tiene un fin recaudatorio", dijo a LA NACION el autor del proyecto.

En principio, las sanciones funcionarían como llamados de atención al peatón imprudente, aunque no descartan que en un futuro efectivamente se cobren. El legislador porteño agregó: "El año pasado hubo 42 peatones muertos en accidentes de tránsito en la Capital. Y si la ley sirve para evitar alguna muerte más, habrá cumplido su fin".

En la Argentina, la participación de peatones sobre el número total de las víctimas de siniestros viales, tanto lesionados como fallecidos, fue del 16,9% en 2009 y del 14,77% el año pasado.

Consultado por LA NACION, Felipe Rodríguez Laguens, director ejecutivo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, dijo que "los peatones, como usuarios de la vía pública, deben cumplir con las normas de tránsito como los demás actores, y si esto no ocurre deben ser sancionados".

El funcionario añadió que "en 2010, en ocho de cada 100 siniestros hubo un peatón como víctima, y siete de cada 1000 víctimas fatales fueron peatones. Es necesario que se actúe en consecuencia".

Estudios de SWOV Institute For Road Safety Research, de Holanda, indican que el comportamiento de los peatones que utilizan dispositivos tecnológicos en la vía pública, especialmente celulares, se torna más arriesgado al cruzar la calle.

Se ha observado particularmente, además, que las mujeres que utilizan celulares al cruzar la calle prestan menos atención que los hombres. Esta diferencia se podría deber a que las mujeres se involucran más en las conversaciones.

En cualquier caso, el uso de celulares en la vía pública ocasiona, según los especialistas, distracción visual, cognitiva (por ejemplo, no se presta atención a los semáforos), auditiva y mental (uno puede cambiar bruscamente de humor).

Pero en las calles de Buenos Aires, según pudo advertir LA NACION en una recorrida, los peatones rechazan la posibilidad de ser pasibles de una multa por utilizar el celular al cruzar una arteria. "¡Lo único que falta es que ahora te cobren por hablar por celular! Todo el mundo hoy tiene un teléfono y es obvio que lo utiliza en la calle. Pero de ahí a que te cobren o que te sancionen es una locura", dijo Agustina Miguel, una joven de Palermo.

Ezequiel Gómez, un quiosquero del centro porteño, sostiene directamente que el proyecto es inviable. "Si no les cobran multas a los motoqueros que pasan a toda velocidad el semáforo en rojo, ¿la policía va a sancionar ahora a los peatones? Yo creo que si esto prospera, nunca se pondrá en práctica", dijo.

La iniciativa también despierta rechazo de la oposición. El legislador Daniel Amoroso, que ahora apoya a Francisco de Narváez, dijo. "El proyecto no parece ni adecuado ni conveniente. La gente puede tener urgencia en hablar por celular por diversos temas que requieren una atención inmediata. Y es imposible no hacerlo. Además, la ley ya prevé castigos para peatones; si lo que se quiere es mejorar la seguridad vial, lo primero que tienen que hacer es hacer cumplir la normativa vigente antes de agregar cosas nuevas."

Según Amoroso, ex presidente de la Comisión de Tránsito y Transporte de la Legislatura porteña, "la gente no tiene la obligación de andar por la calle con el documento de identidad. La pregunta es: ¿cómo harán para identificar a los infractores? No es viable en la práctica, la verdad".

Alberto Silveira, titular de la Asociación Civil Luchemos por la Vida, afirmó que "es una conducta muy desaconsejable que el peatón cruce la calle hablando por celular, pero no puede transformarse eso en una infracción". Silveira agregó que "si el peatón cruza bien la calle, aunque no esté prestando atención, la obligación de prestar atención y de darle prioridad es del conductor".

OBLIGACIONES ACTUALES DEL PEATÓN, SEGÚN LA LEY
Código de Tránsito. Ya hay conductas obligatorias para los peatones, aunque estas normas en rigor no se cumplen ni se castigan. Así, el cruce de la calzada debe realizarse por los pasos peatonales demarcados o en su defecto por la prolongación longitudinal de las aceras, observando las siguientes pautas:


Cómo cruzar: si se trata de una intersección con semáforo, hacerlo cuando éste lo permita.
Si no hay semáforo. De no existir señales luminosas, pero la circulación de vehículos estuviera regulada por un agente de tránsito, los transeúntes no caminarán por la calzada mientras la señal del agente permita la circulación de vehículos.
No hacerlo en diagonal. Cuando los peatones atraviesen la calzada, deben evitar hacerlo en diagonal, como también demorarse o detenerse en ella.
Respetar al agente de tránsito. Se deben obedecer las indicaciones de los agentes de control del tránsito, personal de apoyo vial, promotores voluntarios de seguridad vial y las señales de los dispositivos de regulación y control del tránsito.
Otros cruces. De existir cruces para peatones fuera de nivel para atravesar las calzadas (es decir, túneles o puentes), deben ser utilizados obligatoriamente.
Esperar en la vereda. No invadir la calzada para acceder o para esperar vehículos del transporte público de pasajeros ni hacerlo fuera de los lugares destinados a las paradas.
No por las vías. Los peatones no deben circular en ningún caso por vías férreas ni en sus adyacencias y, al atravesarlas, hacerlo sólo por los sectores destinados a ello. Si se tratase de un paso a nivel con barreras bajas, extremar las precauciones.