Respecto de la Línea G, que uniría Retiro con Caballito (hasta el monumento al Cid Campeador), precisó que prosiguen las negociaciones con empresas y bancos chinos para construirla mediante la metodología llave en mano. “Estamos esperando que los chinos bajen un poco los precios, el 15%, porque me parecieron un poco caros”, explicó.
El cálculo inicial de la Línea G rondaba entre 1200 y 1500 millones de dólares, financiados en un 85% por el Eximbank y el restante 15% con los fondos presupuestarios con los que cuenta la Ciudad.
Finalmente, aunque advirtió que la capital necesita que la red se extienda “cincuenta kilómetros más”, ponderó el agregado de “cuatro estaciones” y confesó que “faltan más coches”, aunque allí repartió las culpas hacia otros lados, pues dijo que “eso depende de Metrovías y del gobierno nacional”.
Acompañado por el ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chaín, y por los ingenieros de la empresa constructora a cargo de la obra, Macri presenció el momento en el que una máquina excavadora derribó montículos de tierra para unir dos tramos del túnel.
Así, el espacio físico de 16 metros de ancho y ocho de alto quedó en condiciones para que comience la ejecución del último tramo del emprendimiento, que incluye el armado de la cochera-taller con cuatro vías de circulación para que los vagones alternen de una vía a otra cuando finalizan su recorrido o para que estacionen en guarda cuando no circulen o necesiten ser sometidos a trabajos de reparación.
En la B, las obras de extensión por debajo Triunvirato entre Av. de los Incas y Monroe, a través de dos kilómetros, comenzaron el 19 de noviembre de 2004 y fueron afectados por el derrumbe de una sección de la excavación, donde tres obreros resultaron heridos.
