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lunes

Bauen

Ante el inminente desalojo, Larroque quiere expropiar el Bauen

Luego de la Confitería El Molino, el kirchnerismo ahora va por el mítico hotel de Avenida Callao. El increíble nombre que quieren ponerle.

Por Jorge Fontevecchia 24/11/2014 | Perfil

Cooperativa. Los ex trabajadores resisten la orden de desalojo. | Foto: Cedoc Perfil

Tras la aprobación de la expropiación de la Confitería del Molino, el diputado por el Frente para la Victoria, Andrés Larroque presentó el jueves un proyecto de ley para expropiar el hotel Bauen.

En la iniciativa se propone declarar al edificio –ocupado hace 11 años por ex empleados del lugar, que ahora serían desalojados por orden de la Justicia– “de utilidad pública y sujeto a expropiación”. Y que para su administración se conforme una Sociedad del Estado, dirigida al turismo social y a las derivaciones médicas del PAMI de distintos puntos del país. La relación sería de 70% de las plazas para el primer objetivo, y 30 para el segundo.
En relación con los 130 trabajadores del hotel que integran la cooperativa que dirige hoy el Bauen, el proyecto sostiene que “pasarán a formar parte del personal de la Sociedad de Estado, que se denominará Buenos Aires Una Empresa Nacional (Bauen).
La sentencia de desalojo fue dictada por la jueza Paula Hualde del juzgado Comercial Nº 9 en marzo de este año, y en septiembre venció el plazo para que la cooperativa de trabajadores abandone el hotel y cumpla con lo dispuesto de que el lugar sea devuelto a su dueño original, la empresa Mercoteles SA.

Pese a las negociaciones e instancias judiciales, en las que los trabajadores apelaron la medida, la sentencia sigue firme, aunque sin fecha de desalojo.
En ese contexto, fuentes del juzgado sostuvieron que en los próximos días emitirían la orden de desalojo que se haría a más tardar en el término de los quince días, con personal de la Policía Federal y Metropolitana. El proyecto que presentó Larroque busca frenar esta decisión.

domingo

Confitería del Molino

Confitería del Molino: la comprará el Gobierno y volverá a abrir en 2016.
Un clásico de Rivadavia y Callao. Diputados aprobó ayer la expropiación del inmueble. El manejo quedará ahora en manos del Congreso.

Esquina patrimonial: la confitería abrió en 1905. Diego Díaz

Por unanimidad, ayer la Cámara de Diputados de la Nación convirtió en ley la expropiación de la Confitería del Molino. El proyecto recibió el voto positivo de 217 diputados. Ahora su edificio art noveau dependerá del Congreso, que allí abrirá en 2016 una confitería y un museo.

La iniciativa, presentada por el ex senador Samuel Cabanchik, había recibido media sanción del Senado en 2012. A partir de esta ley, el Gobierno nacional comprará el edificio al precio que establezca el Tribunal de Tasaciones de la Nación. Después se lo transferirá al Congreso, que creará una comisión bicameral para administrarlo.

En el subsuelo y la planta baja del futuro Edificio del Molino funcionarán, a través de una concesión, una confitería, un restaurante y un local de elaboración de productos de panadería y pastelería. El resto del inmueble, que tiene cinco pisos, albergará diversas actividades. Habrá un museo que reflejará cómo fue su construcción y el rol cultural y político que cumplió en sus épocas de máximo esplendor. También funcionará un centro cultural, donde se exhibirá la obra de artistas jóvenes. Y habrá un anexo para actividades legislativas

La Confitería del Molino fue inaugurada en Rivadavia y Callao en 1905. El edificio actual, fue construido por Francesco Gianotti y abrió sus puertas el 9 de julio de 1916, aunque recién estuvo terminado en 1917. Desde que la confitería cerró sus puertas, en 1997, hubo una decena de proyectos de ley, declaratorias y manifestaciones de vecinos y ONG que buscaron recuperar el edificio.

“El Molino no sólo fue un hito para los porteños, sino que además ocupa un lugar de privilegio en la vida política del país porque fue un escenario de encuentro, de discusión y del mismo hecho de hacer política. Su recuperación era un sueño de todos los bloques” aseguró ayer el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez.
En tanto, el diputado socialista Roy Cortina, sostuvo que la Confitería “es un símbolo de la vida política y cultural de nuestro país”. Y pidió que se apruebe un proyecto de su autoría, para también expropiar la marca “El Molino”.

lunes

Bar Británico

Por segunda vez reabrió el Bar Británico, un ícono de la Ciudad
Patrimonio porteño.Estaba cerrado desde hace tres meses, por problemas económicos. El nuevo inquilino promete respetar su estructura histórica.

Clarin 10-11-14

Interior. Abierto en 1929, desde 1960 pasó a ser Bar Británico. / PEPE MATEOS
Por segunda vez, el Británico -en San Telmo, uno de los Bares Notables más famosos de la Ciudad- reabrió sus puertas
Lo hizo después de permanecer cerrado durante tres meses, en los que hubo mucha incertidumbre respecto a su futuro. Pero hoy las persianas se levantaron puntualmente a las 7 y las mesas se fueron poblando de turistas y vecinos. "Tuvimos una buena mañana, mejor de lo que pensábamos, así que estamos contentos", le contó el encargado a Clarín.com.

MIRÁ LA FOTOGALERÍA EN HD (enlace a Clarin)

Ubicado en Brasil y Defensa, durante décadas el bar fue atendido por tres gallegos: José Miñones, José Trillo y Manolo Pose. Entre 1960 y 2006 trabajaron incansablemente, de lunes a lunes, las 24 horas. Sólo cerraban las noches del 24 y 31 de diciembre. Entre los 60 y los 80 fueron sus mejores años; en sus sillas se sentaron artistas famosos, bohemios, turistas y vecinos.

Dicen que en una de sus mesas el escritor Ernesto Sábato escribió "Sobre héroes y tumbas". Y también se transformó en set de filmación más de una vez. Luego el público dejó de frecuentarlo masivamene y en 2006 cerró sus puertas. Los dueños del local no le renovaron el contrato a los gallegos y así cerró una etapa de su vida, aún pese a las protestas de los vecinos.
En 2007 fue reabierto por Agustín Sousa que lo recuperó, incluso con sus antiguas sillas y mesas. Y en agosto, después de meses de funcionar con cierta inconstancia, volvió a cerrar. Hasta hoy, que desde muy temprano arrancó sirviendo café y medialunas.

El bar funciona desde 1928. Su primer nombre fue "La cosechera". Solían reunirse excombatientes ingleses de la Segunda Guerra Mundial y también era frecuentado por trabajadores de la compañía británica Ferrocarriles del Sur. En 1960 cambió de nombre, por el actual, y durante la Guerra de Malvinas también fue rebautizado, pero fugazmente: le taparon las tres primeras letras mientras duró el conflicto, así pasó a llamarse "Bar Tánico". Y es Bar Notable desde 1998.

Su nuevo dueño, Norberto Aznarez, dijo a la agencia Ansa que buscan "recuperar este ícono de la Ciudad que tiene una impronta muy fuerte. El bar es de la gente es parte de la cultura popular. Queremos que los vecinos se acerquen, que disfruten de un café y de la oferta gastronómica".
En agosto el ministro de Cultura, Hernán Lombardi, le dijo a Clarín que enviarían un proyecto de ley a la Legislatura porteña "para reducirle más el impuesto de Ingresos Brutos a los Bares Notables, como un incentivo extra para sus propietarios. Para la Ciudad es muy importante preservar estos lugares".


jueves

bares y restoranes San Telmo, no toldos

Sacan toldos de bares y restoranes en San Telmo


Por Romina Smith
23/05/2012


En el marco de los controles por la ocupación ilegal de las veredas , el Ministerio de Ambiente y Espacio Público retiró ayer en la calle Chile, entre Defensa y Balcarce, los toldos de bares y restoranes que no cumplían con los requisitos legales . El operativo provocó la queja de los dueños y empleados , que dicen que la medida afecta el trabajo y sacaron sillas y mesas a la calle y cortaron el tránsito durante varias horas para poder seguir trabajando.




El despliegue dispuesto por la dirección General de Inspección de Espacio Público movilizó a inspectores y cinco grúas y ocurrió a las 6.30. En total se desarmaron siete toldos y se dejó uno para evaluar el permiso correspondiente.

Fotos clarin, de Alfredo Martinez










Virginia, dueña del bar Medio y Medio, se quejó de la decisión. “Hace diez años que tenemos estos toldos, los hicimos basándonos en la ley. Pasaron varios gobiernos y nunca tuvimos problemas”, reclamó, con el respaldo de FECOBA, que se solidarizó ante el operativo. Sin embargo, para la Ciudad había irregularidades como toldos completamente cerrados, faldones laterales o exceso de ocupación sobre la línea de alumbrado y arbolado . “La situación estaba totalmente fuera de la ley. A todos se los intimó hace tres semanas a regularizar”, explicó Diego Santilli, ministro de Ambiente y Espacio Público. Por la tarde hubo una reunión en la que se avanzó en la solución del problema. “Les explicamos cómo deben amoldarse y ellos aceptaron”, indicaron desde esa dependencia.


 Dueños de bares y restaurantes de la calle Chile protestan porque les quitaron los toldos


Empleados del Gobierno porteño removieron estructuras de comercios situados entre Defensa y Balcarce. Es porque no cumplen con el Código de Planeamiento Urbano. Los comerciantes rechazan la medida y cortan la calle en reclamo de una solución.


Dueños de bares y restaurantes de la calle Chile protestan porque les quitaron los toldos


Empleados del Gobierno porteño removieron estructuras de comercios situados entre Defensa y Balcarce. Es porque no cumplen con el Código de Planeamiento Urbano. Los comerciantes rechazan la medida y cortan la calle en reclamo de una solución.

23/05/12 - 10:11

Clarin.
Empleados del Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño retiraron esta mañana los toldos de bares, restaurantes y comercios que ocupaban la vereda de la calle Chile, entre Defensa y Balcarce, en el barrio de San Telmo.


El procedimiento, que en principio estaba previsto para ayer, arrancó hoy poco después de las 5.30 de la madrugada con el retiro del toldo de un local de comidas situado en Chile 318. En el operativo trabajaron unos diez empleados y cinco camiones con grúas.


La medida causó indignación en los comerciantes del barrio y, algunos de ellos, colocaron sillas y mesas sobre la calle en señal de protesta. Virginia Delgado, dueña del bar Medio y Medio, uno de los locales afectados, explicó a Clarín.com que cortarán la calle Chile hasta que les den una solución porque "queremos manifestar nuestra disconformidad con lo que hizo el Gobierno de la Ciudad en el día de hoy, que fue venir con cinco grúas y camiones del Ministerio de Espacio Público y cortar absolutamente todas la estructuras que estaban en la vereda sin una justificación válida".


María Sol Cersósimo es dueña de "Aquí me quedo", otro de los locales afectados por la medida, y dijo que "este es un lugar donde la gente elige sentarse afuera porque es un barrio pintoresco y turístico. Con esta medida no nos dejan trabajar como debe ser, perdemos muchos clientes". María Sol también dijo que los comerciantes de la zona no recibieron una intimación previa sino que solamente les llegó "una resolución hace 15 días, y a otros ayer y antes de ayer, con algo que ya estaba resuelto, sin posibilidad de hablarlo".


Los comerciantes de San Telmo que rechazan esta medida dijeron que fue Alex Campbell del Ministerio de Ambiente y Espacio Público quien tomó la medida a pesar de que ellos lo habían ido a ver hacía dos semanas "para preguntarle porqué si el Código de Planeamiento Urbano tiene una excepción para colocar toldos sobre la calle Chile, el Gobierno porteño dice que no". Una de las comerciantes que fue a verlo dijo que Campbell "miró el código, dijo que podía ser que esté vigente, pero igual vino y cortó los toldos".


Federico, de la pizzería Muzza y Muzza, dijo que la medida que tomó Campbell fue "bestial": "Ves?, mirá cómo cortaron de cuajo y como bestias todo, me rompieron todos los toldos y los fierros. Como estaba cerca, vine y por lo menos pude guardar algunos toldos, en cambio a otros directamente les cortaron todo y se los llevaron con camiones. Después te hacen pagar el acarreo también". Federico quiere que Clarín.com los escuche porque "nosotros no le hacemos mal a los vecinos, queremos trabajar, y no nos dejan, además toman medidas que nos terminan maltratando".


En este sentido, la dueña de "Medio y Medio" dijo que ellos no son manteros y que pagan todos sus impuestos lo que les da "derecho a trabajar". Los toldos de los comercios se retiraron con el argumento de que violan la ley 449 de Código de Planeamiento Urbano y que suponen un riesgo para los transeúntes.
El café-bar San Bernardo fue declarado de interés cultural.

Por: Tiempo Argentino
03/05/2012

La Legislatura porteña aprobó un proyecto que declara “Sitio de Interés Cultural” al café-bar San Bernardo, ubicado en la Avenida Corrientes 5436, entre las calles Acevedo y Gurruchaga.



Se trata de un emblemático café del barrio de Villa Crespo, que permanece abierto las 24 horas y en cuyas instalaciones se puede jugar al billar, al pool, al ajedrez y al ping pong. En su vasto salón tocó la orquesta de Paquita Bernardo, donde brillaba Osvaldo Pugliese.

lunes

“El Globito”, la vidriera que refleja cambios en el barrio

Clarin Nov2011

Parque Patricios es, todavía, una postal de viejos caserones y adoquines. Tiene su propio día (el 12 de septiembre) y varios íconos sobre la avenida Caseros de los que sus vecinos se sienten orgullosos: el parque (vigilado por la estatua de “Ringo” Bonavena), la sede de Huracán y la pizzería El Globito : un clásico que ya suma más de 77 años en Caseros y La Rioja.

“Es algo que el barrio tiene identificado como propio. Siempre viene la misma gente”, dice Omar De Marco, encargado de ese negocio desde hace casi una década. Y detrás de la barra, cuenta que siente que es testigo de un cambio que es bueno aunque llegó demorado. “Hasta hace poco estaba todo muy apagado, pero ahora hay más movimiento de gente . La mejora del parque fue fundamental porque hay más iluminación, más seguridad y esa es una ventaja para la gente y para el negocio”, explica. Para él, el polo tecnológico también está trayendo muchas empresas. “Nosotros ya estamos vendiendo un 30% más al mediodía”, dice, entusiasmado, y cuenta que los otros comercios también están repuntando. “Mucha gente empezó a desembocar acá: vienen del sur y se bajan para tomar el subte, o vienen del Centro y se toman el colectivo”, explica. Lo bueno es la mejora, dice, y lo malo, los precios de los alquileres , que también están subiendo. “Espero que no se pasen de la raya”, reclama.

martes

Se llevaron hasta los muebles

Cerraron la Richmond y se llevaron hasta los muebles


Ayer los mozos de la confitería se enteraron al llegar a trabajar. La sanción de una ley que protegía el edificio pero no impedía el cambio de rubro comercial, habría acelerado los tiempos de los dueños. Final anunciado para un bar histórico

PorRomina Smith
16/08/11 Clarin

 
+info.
http://www.clarin.com/ciudades/capital_federal/reaccion-llego-tarde_0_536946393.html
http://www.clarin.com/ciudades/capital_federal/Casos-emblematicos_0_536946394.html
http://www.clarin.com/ciudades/capital_federal/iniciativa-simpatica-Legislatura-termino_0_536946395.html
http://www.clarin.com/ciudades/capital_federal/Cerraron-Richmond-llevaron-muebles_0_536946392.html





jueves

La confitería Richmond

Cierran la Richmond y Buenos Aires pierde uno de sus 60 bares notables


 Abrirán un local de ropa deportiva. La Ciudad busca mediar para conservar su valor patrimonial.

PorRomina Smith
10/08/11 Clarin

EL SALÓN PRINCIPAL. Con las típicas sillas y sillones Chesterfield tapizados en cuero. (Diego Waldmann)


EL FRENTE DE LA RICHMOND. Pintado para que no se viera el interior. (Diego Waldmann)


 
CIERRAN LA RICHMOND. El local sería destinado ahora para una enorme tienda de Nike. (Diego Waldmann)


link. http://www.clarin.com/ciudades/Cierran-Richmond-Buenos-Aires-notables_0_533346783.html
 
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11/08/11

Buscan una salida para evitar que cierre la confitería Richmond

La Legislatura podría darle hoy protección legal a uno de los 60 bares notables de la Ciudad.

PorRomina Smith
Clarin

El cierre de la confitería Richmond, el clásico café de Florida 468, y uno de los 60 bares notables de la Ciudad, puso en alerta a distintos sectores que reclaman medidas para evitar que baje la cortina. Al aviso oficial del ministro de Cultura, Hernán Lombardi, quién aseguró que buscará avanzar en un acuerdo para mantener el uso del edificio como bar, ayer se sumaron legisladores de distintos bloques quienes acordaron tratar en la sesión de hoy un proyecto de ley para evitar el cierre de la Richmond.



Ante la repercusión que tomó la noticia de que los nuevos propietarios (un grupo inversor dedicado a los bienes raíces) tienen previsto, a fines de mes o a principios de septiembre cerrar definitivamente (despidos incluidos) para dejar el amplio salón de la planta baja (de 650 m2) en manos de una franquicia de la firma de ropa deportiva Nike, en la Legislatura y contrarreloj se presentaron varias iniciativas que buscan la protección del emblemático café.


La idea es consensuar un proyecto hoy por la mañana y poder tratarlo sobre tablas en la sesión de la tarde. Para que sea aprobado se necesita el voto de los dos tercios del cuerpo. Uno de los proyectos lleva la autoría de Eduardo Epszteyn (Diálogo por Buenos Aires) y Gabriela Alegre (Frente para la Victoria) y apunta a declarar a la Richmond sitio de interés histórico, cultural, arquitectónico y urbanístico. Así, el edificio estaría al resguardo y cualquier cambio de rubro comercial debería ser aprobado por la Ciudad. Otros proyectos impulsados por legisladores macristas apuntan a declarar al lugar como sitio histórico en el marco de la ley 1227 de protección al patrimonio cultural, lo que podría llegar a impedir su cierre o al menos prohibiría una modificación en el uso comercial, es decir, que no estaría permitido el cambio de la actividad gastronómica hacia una tienda deportiva.


Ayer por la mañana desde la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico y Cultural de la Ciudad le admitían a Clarín que las leyes actuales (la norma porteña 2548 de protección cultural) y la figura de “Bar Notable” que ostenta la confitería no impedían el cambio de rubro y que ellos apuntarían a conseguir la sanción de la ley que la declarara sitio histórico.


Nike todavía no emitió un comunicado oficial sobre el tema. Pero sí hizo público que en caso de que avance la apertura de su local, no va a hacer cambios estructurales en el edificio. De todas maneras, hay quienes apuntan a que el bar no cierre sus puertas y mantenga ese estilo inglés que lo distingue desde que abrió sus puertas, en 1917 . “La figura le otorgaría el paraguas de la ley 1227 de protección al patrimonio cultural, impidiendo su cierre”, aseguró Lilian Capano, a cargo de la Comisión.


La noticia sobre el cierre de la Richmond también impactó fuerte en las redes sociales . Desde Twitter, donde el tema fue uno de los más comentados ayer, el grupo “54 Bares” (defensores en Internet de los Bares Notables) ya salió a convocar a vecinos y a difundir un comunicado en el que propone recuperar la gestión del bar para que pueda reabrir con un modelo exitoso como el de Las Violetas o el Café de los Angelitos.


Y de hecho estaba confirmado para mañana a las 16 un abrazo simbólico al edificio contra el cierre. Claro que todo puede cambiar si efectivamente hoy la Legislatura evita por ley que la Richmond baje la cortina y cambie de rubro.

lunes

Bar La Biela

Bar La Biela:Los secretos guardados del faro de Recoleta


Hay una extraña conexión literaria entre Adolfo Bioy Casares, sus fotos del barrio que hoy perduran en el café y su novela “La invención de Morel”. La mesa del escritor y el paisaje de una esquina que con el tiempo brilla cada vez más.

Por Miguel Wiñazki
07/08/11 Clarin

MESAS. VISTA GENERAL DEL INTERIOR ACTUAL DEL ICONO DEL BARRIO, Y LAS MESAS QUE GUARDAN SECRETOS E HISTORIAS.


UNA DE LAS FOTOS DE ADOLFO BIOY CASARES QUE RETRATA EL CAFÉ HACIA 1940, CUANDO SE LLAMABA LA VEREDITA O AEROBAR Y CUANDO FUE PUBLICADA SU NOVELA LA INVENCIÓN DE MOREL. UN PAISAJE TRANQUILO Y ARBOLADO QUE ESTÁ ENMARCADO SOBRE EL MOSTRADOR ACTUAL DEL CAFÉ, Y QUE BIOY PENSABA INCLUIR EN UN LIBRO CON JORGE LUIS BORGES.


TESTIGO. JUNTO A LA BARRA, CARLOS GUTIERREZ, GERENTE DEL LOCAL CON 45 AÑOS DE TRABAJO Y UNA INFINIDAD DE ANECDOTAS DE ESCRITORES, CORREDORES Y TERTULIAS DIURNAS Y NOCTURNAS. LLEGO DE LEON, ESPAÑA, Y ENTRO AL BAR EN 1966, CUANDO LA ESQUINA AUN ERA QUINTANA Y JUNIN.
Cabe trazar la hipótesis literaria de una extraña conexión entre Adolfo Bioy Casares y el bar La Biela en Recoleta, frente al cementerio y a la vitalidad que rodea a la necrópolis, siempre atestada de turistas y peregrinos que buscan tal vez en la arquitectura de sus tumbas una clave secreta de esta misteriosa Buenos Aires.


La hipótesis está sostenida en un punto fuerte y material. Bioy fue habitué durante muchos años de La Biela. Tenía una mesa en el restaurante anexo (ver La mítica historia...), la número 20, que jamás era utilizada por ningún otro transeúnte del lugar.


Pero ¿Por qué iba Bioy a ese mismo sitio con disciplina rutinaria y durante tanto tiempo? Su gran novela, La invención de Morel (1940) podría ayudar a jugar con una pista profunda. Es la historia de un fugitivo del mundanal ruido y de sus peripecias que se esconde en una isla. Pero su soledad es interrumpida por la aparición de un contingente de turistas . Allí comienza una historia de alucinaciones, de amor y, si se quiere, de filosofía. Ningún lector podría al final de la obra asegurar si algo puede interrumpir de verdad la soledad. Es decir, asegurar que los demás existen y que no son una alucinación que nos acompaña y que nosotros mismos generamos. ¿Cómo sabemos que todo no es un sueño, y que soñamos no soñar? Diríamos, parafraseando a Borges.


En un sentido, un café es una isla, un escondite, y esa insularidad existencial es, en La Biela, profusamente acosada por los turistas que la visitan de todas partes.


“Llegué a la isla –escribió Bioy– con una brújula que no entiendo”.


La Biela es un café que es un puerto , en el que anclaron no sólo Bioy, sino también Borges, que visitaba el sitio seguido pero, curiosamente, sin su amigo.


El uno y el otro iban por su sola cuenta.


En hilera sobre la célebre barra de La Biela, se pueden ver hasta hoy una serie de fotos raras tomadas a mediados del siglo pasado por el propio Bioy Casares, supuestamente para un libro que Borges iba a escribir. Son imágenes algo esfumadas que emanan misterio. Por cierto, es mejor verlas que describirlas con palabras. De todos modos, se observan, en tono un poco amarillento por el tiempo, imágenes de vegetación urbana y abundante, tomas muy focalizadas de lo que parecen ser las paredes del cementerio otros flancos de edificios algo barrocos, con una mirada precisa, lo contrario a la vaguedad. Escribió Bioy en La invención de Morel: “La vegetación de la isla es abundante. Plantas, pastos, flores de primavera, de verano, de otoño, de invierno, van siguiéndose con urgencia, con más urgencia en nacer que en morir, invadiendo unos el tiempo y la tierra de los otros, acumulándose inconteniblemente”.


La isla de La Biela está rodeada de vegetación y fuerza también.


La mirada literal de Bioy ha dejado su huella expuesta en el café .


Hay un ensayo del escritor tucumano Juan José Hernández titulado Tribulaciones de un picaflor de La Biela . Es una reseña crítica del último libro que publicó Bioy, Descanso de caminantes .


Las caminatas de la ciudad hallan descanso de caminantes. La Biela pudo haber sido también eso para Bioy.


Otro escritor y ensayista, casi homónimo del anterior pero muy diferente en términos ideológicos, Juan José Hernández Arregui, analizaba la historia a través de los nombres de las calles de Buenos Aires. No simpatizaba con la Recoleta. Supo sentenciar: “La que muchos conocen como una de las esquinas más aristrocráticas del barrio es la unión de ¡Quintana y Ortiz! Y allí se levanta La Biela, reducto predilecto de la oligarquía” . Se refiere a los presidentes argentinos Manuel Quintana y Roberto Ortiz, calificados precisamente como representantes emblemáticos de la oligarquía por el nacionalismo literario y sociológico. La verdad es que hoy, el análisis clasista y chauvinista parece pobre para refutar a La Biela y su clientela heterodoxa.


Por ejemplo: crespúsculo de viernes a la tarde, pleno invierno. Se pueden observar desde dentro del local los reflejos rosáceos de la iglesia del Pilar a la vera del cementerio. Hay varias mesas ocupadas en la vereda, a pesar del frío. Adentro existe un leve bullicio, como apaciguada colmena porteña . Se observa una realidad irrefutable. La gente dialoga entre sí.

Las vestimentas son diversas; corbatas de oficina en algunas mesas, señoras con pulóveres de lana caseros en otras, camperas de jean… y otros indicadores de costumbres contemporáneas: diarios en papel leídos por señores de pelo prolijo, laptops baratas y baqueteadas, y otras más caras y brillantes, celulares, cucharitas que giran en los pocillos, vasos de agua bebidos lentamente.

Se levanta tras las vidrieras el gomero gigante y solemne.
Empieza a caer la noche.

café de “tuercas”

La mítica historia de un café de “tuercas”, príncipes y estrellas


08/08/11 Clarin

CAMBIO. EN 1983 YA SE PEATONALIZO EL PASEO Y EL CARTEL DE LA CALLE ORTIZ.


Carlos Gutiérrez, hoy gerente, empezó a trabajar en La Biela (Quintana 596) hace 45 años, en 1966, cuando la peatonal Roberto Ortiz no existía y la esquina era Junín, frente a la parada del 17. Al año siguiente iniciaron la primera transformación del antiguo cafetín y abrieron al lado, sobre Quintana, la confitería “paqueta” y restaurante La Biela, que tenía cartel visible, mantelería de hilo y era comparado por su cocina con la del cercano Alvear Palace y con el Plaza.


En ese restaurante Bioy tenía la mesa 20, donde comía a diario siempre mirando hacia el interior del local. Así fue hasta el 94, cuando Gutiérrez y asociados unificaron los locales (“era un lío tremendo, dos brigadas de mozos, dos cajas”) y llegó la reforma que se mantiene hasta hoy, con maderas claras y ventiladores de techo. “Usted puede venir aquí a hacer sus reuniones de trabajo o de lo que sea a su mesa que nadie va a estar escuchando lo que dice. Aquí hay clientes que vienen hasta seis o siete veces por día. Así funciona. Los mozos de la mañana conocen a cada uno por su nombre, y reciben recados: ‘Si lo ves a tal, decile que después vengo’”, revela el hombre de la barra.


El origen del nombre, se sabe: el playboy y corredor de autos Roberto “Bitito“ Mieres picaba a gran velocidad y arriesgada pericia en una tarde imprecisa de los 50. Exigido su auto, fundió una biela. La sacó, entró al bar y dijo a los mozos asombrados: “Esto, gallegos, es una biela”. Y así fue. Del Alvear llegaba la clientela de huéspedes famosos, como la legendaria cantante italiana Mina, o el presidente también de Italia Sandro Pertini, o Alain Delon, o Serrat, “que se levantaba a escuchar los partidos de Boca por la radio junto los mozos”, o el bailarín Rudolf Nureyev, o Cristina Onassis, o Raphael y los pilotos de Fórmula 1 que venían al Gran Premio: Jackie Stewart, Nikki Lauda, Emerson Fittipaldi... la herencia de los tuercas Mieres o Charlie Menditeguy. La otra crema llegaba de las galas de abono del Colón. “Los esperábamos de pie, con la servilleta en el brazo, hasta que aparecieran, aunque fuera a la una de la mañana”.


Las tertulias siguen, aunque los nombres cambien y los plásticos Pedro Roth y Raúl Santana extrañen a Facundo Cabral.